Estos días nos ha llegado la triste noticia del fallecimiento de Alberto Abello Vives, economista y pensador de las relaciones entre cultura y desarrollo, nacido en Santa Marta (Colombia) y enamorado del Caribe y de Cataluña de dónde, señalaba con convicción, provenía su segundo apellido.

Desde la cátedra UNESCO de políticas culturales e Interarts, con Alberto habíamos compartido muchos momentos de debates acalorados y encuentros de trabajo en los Campus euroamericanos de cooperación cultural, en Barcelona y en Gerona, sede del Laboratorio de Investigación creado conjuntamente con la Universidad Tecnológica de Bolívar. Con él descubrimos el Gran Caribe y su diversidad cultural, similar en tantos aspectos a la de nuestro Mediterráneo. Nos unían los mares pero, sobre todo, la pasión por situar la cultura como activo y reivindicar su valor estratégico para la definición de políticas centradas en las personas y sus potencialidades.

Los vínculos entre Cataluña y Colombia son históricos e infinitos. Se manifiestan en aspectos simbólicos como la réplica exacta de la famosa Font de Canaletas frente el Museo Naval del Caribe en Cartagena o el paraje natural y santuario de Monserrate en Bogotá fundado por Don Juan de Borja y Armendia, Presidente de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá del Nuevo Reino y quien autorizó la construcción de la capilla dedicada a la Moreneta de Monserrat a principios del siglo XVII.

Pero se manifiestan, sobre todo, en esta sensación extraña de una conexión emocional, intelectual y cultural muy especial que pasa entre otros por la creación literaria compartida. Barcelona es la gran sede editorial de muchos escritores colombianos como Garcia Márquez, quien vivió aquí 8 años y pidió a Avel.lí Artís-Gener, Tisner, que le tradujera Cien Años de Soledad en catalán. Alberto Abello no solo había sido miembro cofundador de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano si no, además, un grandísimo lector y la persona indicada si querías conocer y profundizar en la prolífica nueva literatura colombiana.

Alberto era un gran defensor de las fiestas tradicionales de la Independencia en Cartagena, expresión de la diversidad y la creatividad popular que la celebración del reinado de belleza ha ido desplazando y despreciando, era un activista del proceso de paz y de la reconciliación, un defensor de la lucha por la superación de la pobreza y la desigualdad. Cuando llegabas a Cartagena de Indias, no podías tener mejor anfitrión y se ocupaba rápidamente de hacerte visible las dos caras de su extrema realidad.

Hemos aprendido mucho de ti y de tu gente, Alberto. Vuestra inmensa energía expresada a través de la literatura, la historia, la música, el baile, los colores, la alegría y las ganas de vivir un sueño son el mejor ejemplo del poder transformador de la cultura. No nos olvidaremos de ti y de tu Caribe.

Gemma Carbó, Presidenta del Patronato de la Fundación Interarts