Los días 18 y 19 de junio tendrá lugar en Bruselas la 13era edición del foro sobre cooperación y desarrollo sostenible organizado por la Comisión Europea, conocido como European Development Days.

 El hilo conductor de las jornadas es el abordaje de las desigualdades y el objetivo de no dejar atrás a nadie, en ninguna parte del mundo, en la construcción de los escenarios futuros. INTERARTS ha estado muy presente desde las primeras ediciones, defendiendo siempre la relevancia de la  cultura en el diseño y la implementación de políticas, programas o proyectos de cooperación que buscan empoderar a las personas, impulsar los valores democráticos y exigir la sostenibilidad.

 La perseverancia siempre acaba dando sus frutos. La agenda contemporánea para el desarrollo, aquella que surge del acuerdo sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, tiene presente, si bien todavía de manera poco precisa y muy transversal, tanto la diversidad y el dialogo intercultural como la economía vinculada al patrimonio y la creatividad como ámbitos concretos de la cooperación. Las ONGs culturales como INTERARTS ven reconocida así su tarea y larga experiencia.

La situación es ciertamente paradójica. Los estados europeos intervienen relativamente poco en la cultura y estamos lejos de los niveles de consideración que le habíamos otorgado, en los años ochenta, a la cuestión cultural en los debates sobre la Europa que teníamos que construir.

Según una encuesta del Eurobarómetro de 2017, los ciudadanos de la UE creen que la cultura es el factor más importante para crear un sentido de comunidad. Ahora bien, los datos de Eurostat demuestran que más de un tercio de los europeos no participa en ninguna actividad cultural y que la fragmentación de los mercados, el acceso insuficiente a la financiación y la incertidumbre de las condiciones contractuales continúan afectando al sector cultural y creativo y, por consiguiente, también a los ingresos que los profesionales de estos ámbitos perciben.

La nueva agenda europea propone, esencialmente, fuentes de financiación apropiadas para las políticas y proyectos de los estados miembros que incidan en la creación de sinergias entre la cultura y la educación, el refuerzo de los vínculos entre cultura y otros ámbitos de actividad o que ayuden a los sectores culturales y creativos a consolidarse, a innovar y crecer aprovechando las oportunidades ofrecidas, entre otras, por el mundo digital.

Ha hecho falta que las agendas globales de cooperación y sostenibilidad reconocieran el impacto generado por los proyectos culturales en la consecución de indicadores y resultados de progreso y bienestar, para que los estados-nación europeos entiendan que la cultura y el desarrollo es un binomio a considerar seriamente en las políticas nacionales ¿Quizás sea, también, el momento de retomar el debate en los ayuntamientos e instituciones de gobierno autónomico y local?

Gemma Carbó, Presidenta del Patronato de la Fundación Interarts.